Noticia en libertad Digital: Correa advierte a Colombia que Ecuador "irá hasta las últimas consecuencias"
El Federalista: "Las últimas consecuencias" significan la guerra abierta para todo aquel que no conozca un poco de cultura popular ecuatoriana por lo que resulta una cantinflada que el presidente Rafael Correa haya manifestado así su indignación.El presidente de Ecuador, Rafael Correa, habló por primera vez de "guerra" en la escalada de tensión que mantiene con Colombia. Desde Brasil, señaló que su Gobierno está dispuesto a llegar hasta "las últimas consecuencias" si su homólogo Álvaro Uribe no presenta disculpas por el ataque militar colombiano contra terroristas de las FARC que dejó veintidós muertos. Correa afirmó que si en esa operación que acabó con la vida de "Raúl Reyes", portavoz de las FARC, hubiera fallecido algún ecuatoriano, ambos países "ya " estarían "en guerra".
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Antes de reunirse con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, Correa aseguró que sólo estará satisfecho si la Organización de los Estados Americanos (OEA) manifiesta un "rechazo categórico" a la incursión colombiana en suelo ecuatoriano, aunque aún así las relaciones con Colombia seguirían "rotas". Indicó que sólo se restablecerán las relaciones con su vecino en el "muy improbable caso" de que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, "pida excusas sin tapujos", se comprometa a "no repetir estas acciones" y reconozca la "cantinflada" de intentar relacionar a Ecuador con las terroristas FARC.
El presidente ecuatoriano insistió en que su "patria" ha sido "agredida" de una forma "canalla" y que la operación militar "no fue una persecución en caliente, sino una masacre planificada cuidadosamente". Reiteró que Uribe le "mintió" cuando le telefoneó para informar sobre la operación y sostuvo que en el ataque fueron usadas "bombas teledirigidas" que, en su opinión, Colombia no posee y pertenecían a "una potencia que todos sabemos cuál es", en clara alusión a EEUU.
"Las últimas consecuencias" por ser una frase manida, repetida una y mil veces en nuestro país, ha perdido su significado para convertirse en un cliché y hasta en una caricatura de nuestra clase política que siempre habla de las "últimas consecuencias" sin siquiera llegar a las primeras. En el exterior esta frase puede sonar extrema y preludio del primer pistolazo en la frontera, por lo que cabe sugerir al presidente que busque inmediatamente asesoría profesional a la hora de elegir los términos adecuados para usarlos en la crisis diplomática que enfrentamos. ¿O es que realmente quiere embarcarnos en una guerra absurda y pésimamente fundamentada?
La reacción del gobierno ecuatoriano ha sido imprudente, Ecuador en el pasado no ha roto relaciones exteriores ni con el Perú en plena Guerra del Cenepa en 1995, por lo que la opinión internacional va cayendo en cuenta de que la posición ecuatoriana es exagerada, tanto lo es que aumenta más la sospecha internacional de que efectivamente el gobierno de Rafael Correa ha colaborado con, y protegido a, grupos terroristas. La iniciativa colombiana de someter el contenido de computadores de las FARC al escrutinio internacional e independiente, reafirma más la posición de ese país en ese sentido mientras que erosiona la confianza en el nuestro más allá de las primeras declaraciones de la mayoría de gobiernos de la región en nuestro favor.
La condena ecuatoriana a las FARC ha sido pacata y tardía, interesada y desproporcional frente a la condena que se manifestó contra el gobierno de Colombia. Ahora, mas allá de las disculpas oficiales de Colombia y de eventualmente algún compromiso, necesario, de abstenerse de estas acciones a futuro, poco es lo que se puede obtener de Colombia. Es más probable, dadas las evidencias de colaboración ecuatoriana con las FARC, que sea Colombia la que obtenga compromisos del gobierno ecuatoriano para cortar relación con las FARC y se atenga a los compromisos internacionales que exigen no albergar grupos terroristas en territorio de los estados.
Pero Rafael Correa equivocadamente está apelando a la diplomacia de micrófono, una política que apantalla a los militantes de a pie pero no convence al concierto de las naciones, por el contrario, Rafael Correa terminará pareciéndose a un Hugo Chavez frenético y tropical despojándose del endeble manto de académico que mantenía. La diplomacia de la exageración, el tremendismo y la brabuconada le pasará factura inmediata a la política internacional del gobierno, ya lo vemos mientras pasan las horas y el polvo se va asentando, las iniciales manifestaciones de respaldo a Ecuador se van convirtiendo en prudentes declaraciones llamando a la calma. Mientras Rafael Correa y Hugo Chávez quieren atizar el fuego, la región le quita leños a la fogata.
La intención de Rafael Correa de forzar a EEUU a entrar en el conflicto verbal tampoco trae nada bueno, más si Rafael Correa usa una retórica grotesca insinuando la participación de "una potencia que todos sabemos cuál es". Si Rafael Correa cree tener razón entonces debería señalar -con pruebas- la intervención de EEUU en la acción antiterrorista en territorio ecuatoriano. ¿Tiene las pruebas o lo dice de oídas? en fin, todavía está por verse si la opinión internacional come cuento o si lleva -con guante de seda- de las orejas al gobierno ecuatoriano al lugar que le corresponde.

El viejo con barba estilo Karl Marx a la izquierda fue filmado por los medios en Quito pero esta foto fue obtenida de los computadores de las FARC.
Esta foto parece corresponder a los exteriores de la Casa de la Cultura en Quito donde se celebró el foro e movimientos bolivarianos hace unos días. Las verjas que aparecen son muy similares a las verjas exteriores del mencionado edificio que corresponden a las Av. 12 de Octubre.
Estos sujetos aparecen en varias fotos por lo que sus identidades podrían ser de interés para posibles investigaciones. ¿Contactos clave en Quito?




