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Sunday, August 31, 2008

También en Chile el socialismo hace disparates

Siendo francos, Bachelet es muchísimo más liberal que los dictadorzuelos sudamericanos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, sin embargo, Bachelet aún siendo socialista "vegetariana" posee la misma enfermedad de toda la izquierda y buena parte de la derecha: creer que la acción del Estado puede resolver algún problema u optimizar algún mercado.

Tal es así que la Dirección del Trabajo de Chile, está aplicando torpemente una controversial Ley (Nº 20.123) sobre subcontratación con evidente daño a las empresas estatales y privadas de ese país. Los resultados, al igual que la eliminación de la tercerización en Ecuador, no podían ser otros que desempleo y costosa burocratización.

El mayor problema consiste en que estas limitadas intervenciones estatales siembran el desorden que se cosechará después (¿deliberadamente?). Y luego serán los socialistas los que acusarán al modelo "neoliberal" de Ricardo Lagos/Michelle Bachelet el desastre laboral futuro, desastre que no es fruto de liberalizar el mercado laboral sino de regularlo estatalmente.

Tuesday, July 29, 2008

Nueva constitución garantiza lo que el gobierno no puede proveer

Análisis del texto constitucional del Título II sobre Derechos, Capítulo segundo sobre Derechos del "buen vivir", sección Trabajo y Seguridad social.

Nueva Constitución, Artículos 33 y 34:

Art. 33.- El trabajo es un derecho y un deber social, y un derecho económico, fuente de realización personal y base de la economía. El Estado garantizará a las personas trabajadoras el pleno respeto a su dignidad, una vida decorosa, remuneraciones y retribuciones justas y el desempeño de un trabajo saludable y
libremente escogido o aceptado.

Art. 34.-El derecho a la seguridad social es un derecho irrenunciable de todas las personas, y será deber y responsabilidad primordial del Estado. La seguridad social se regirá e por los principios de solidaridad, obligatoriedad, universalidad, equidad, eficiencia, subsidiaridad, suficiencia, transparencia y participación, para la atención de las necesidades individuales y colectivas.

El Estado garantizará y hará efectivo el ejercicio pleno del derecho a la seguridad social, que incluye a las personas que realizan trabajo no remunerado en los hogares, actividades para el auto sustento en el campo, toda forma de trabajo autónomo y a quienes se encuentran en situación de desempleo.

El Federalista: La seguridad social y el trabajo ya fueron establecidos como derechos desde la Constitución de 1967 por lo que en lo fundamental en la nueva constitución no hay mayores cambios, pero vale preguntarse ¿el gobierno ha garantizado la seguridad social y el trabajo a los ciudadanos durante todos estos años? la obvia respuesta es NO, la razón: el gobierno no puede garantizar bienes y servicios que no le pertenecen.

Las plazas de trabajo son un producto más del capitalismo tanto como los bienes y servicios, pues son los empresarios los que buscando beneficios crean bienes y servicios, y desarrollan el producto denominado empleo o plaza de trabajo. Es así que cuando un gobierno cobra impuestos al capital como impuestos a la renta, a sucesiones, a tierras o a transacciones financieras, el gobierno perjudica la provisión de bienes y servicios y además confisca las plazas de trabajo a los empresarios, en consecuencia, estos últimos se ven forzados a despedir a las personas que ocupaban esa plazas: los trabajadores. Una facil demostración de que la plaza de trabajo le pertenece a un capitalista es que cuando este mueve su empresa a otro país se lleva con él las plazas de empleo que ha generado y ningún sistema de justicia honesto podría sancionarlo por ello. Otra demostración de que las plazas de trabajo le pertenecen al empresario (y esa es la razón de por qué este tiene derecho a escoger a la mejor persona para el puesto) es que cuando la empresa cierra por cualquier razón, las plazas de trabajo desaparecen con esta, no se quedan con las personas ahora desempleadas y estas no pueden obtener un salario del aire, necesitan un empresario que les ofrezca un nuevo puesto.

Explicada la verdadera propiedad de la plaza de trabajo (y por eso quienes ocupan una plaza son denominados trabajadores y no propietarios, socios o capitalistas) cabe señalar entonces que el Estado no puede garantizar bienes y servicios que no le pertenecen, por tanto no puede garantizar el "derecho" al trabajo y tampoco al servicio de seguridad social que los trabajadores pueden adquirir con sus ahorros derivados de su labor. El Estado puede crear cargos burocráticos con el dinero quitado a las personas mediante impuestos, pero estos cargos no son empleos propiamente dichos sino privilegios, ficciones que simulan plazas de trabajo y salarios, puesto que estos cargos no nacen de una actividad productiva voluntaria sino que se financian con el fruto de un hurto que el Estado comete contra los ciudadanos.

Desde luego se requiere un gobierno limitado con un número de funcionarios bajo constante fiscalización para ejercer las competencias de administración de justicia y defensa, y desde luego estos funcionarios necesitan honorarios. Los honorarios de los funcionarios en un gobierno limitado se financian con tasas por servicios efectivamente realizados, cobrados a los ciudadanos con la posibilidad de que estos puedan demandar crédito tributario o devolución si pueden demostrar ante el sistema de justicia que estos servicios gubernamentales no han sido provistos. El gobierno se convierte así en plenamente responsable y bajo contínua fiscalización por parte de los ciudadanos, los funcionarios públicos estarían desprovistos de privilegios y afrontarían incentivos para ejercer sus funciones con eficiencia y honestidad o su despido.

Condiciones para generar abundante empleo

Se puede afirmar correctamente que la plaza de trabajo no es un derecho porque ésta es propiedad de los empresarios, por ende el gobierno no puede garantizar algo que no le pertenece pero sí puede garantizar las condiciones que permiten que el empleo exista y evolucione para beneficio de empresarios y trabajadores, estas condiciones son el respeto a la propiedad privada y a la libertad individual.

Respetar la propiedad privada al no establecer impuestos, ni regulaciones ni condicionamientos para esta, los ciudadanos encontrarán seguridad para disponer libremente de su propiedad y convertirla en un factor de producción con la consiguiente generación de empleos. Hablamos aquí de la libertad personal de utilizar terrenos, edificios, vehículos y ahorros. en negocios particulares de todo tipo, desde parcelas de cultivo, almacenes y minas hasta aeródromos, siderúrgicas y plantas petroquímicas privadas. Tampoco la libertad personal debe ser coartada por las normas constitucionales y legales. Toda persona debe estar en capacidad de contratar, comerciar, emprender, especular y trabajar sin mas limitación que el respeto de estos mismos derechos en otros.

Entonces, son estos dos derechos plenamente respetados, propiedad privada y libertad, los que permitirán el vigoroso desarrollo de bienes, servicios y plazas de trabajo en manos de individuos, familias, empresas, comunidades y fundaciones. La ley no debe regular el mercado de trabajo sino defender los contratos establecidos por empresarios y trabajadores, y son empresarios y trabajadores los que deben establecer de mutuo acuerdo las condiciones laborales en cuanto a salarios, beneficios, vacaciones, seguridad social, etc. La ley no debe regulara a las personas, debe regular y poner límites al gobierno y castigar las agresiones entre las personas.

Friday, April 11, 2008

Ola de despidos y cierre de empresas

Fuerte reajuste en el mercado laboral se avecina debido a las reformas laborales a punto de ser aprobadas por la Asamblea Constituyente.

Noticia publicada en EcuadorInmediato: Definidos cambios a Mandato que elimina y prohíbe intermediación y tercerización laboral

El Mandato Constituyente que busca eliminar la tercerización y la intermediación laboral ha quedado listo en la mesa de Trabajo, Producción, Igualdad e Inclusión Social. Según sus autores se han establecido mayores beneficios para los empleados e inclusive tendrá el carácter de retroactivo.
El asambleísta Pedro de la Cruz, presidente de la Mesa 6, indicó que no cederá a ningún chantaje de empresarios, que, despidiendo trabajadores, pretenden frenar la aprobación del Mandato Constituyente, que elimina toda forma de precarización laboral.
...
Diego Borja en cambio, puntualizó que la eliminación de la intermediación, no incrementará el desempleo. “Si una empresa produce bienes y servicios que son demandados y aceptados en el mercado y para producirlos requiere de trabajadores que laboran en su planta, pero que son contratados por un tercero, es decir, una intermediaria, no habría razón para que deje de requerir esos trabajadores, porque ahora tiene que contratarlos de manera directa, sin la participación de ese tercero.

El Federalista: Sorprende y destaca la simpleza del economista Diego Borja en cuanto a temas laborales y empresariales, quien además tiene asuntos pendientes con la justicia. De los alzamanos de Alianza País y sus partidos adherentes no nos referiremos más, nos queda claro que su formación alcanza apenas para alzar la mano en las votaciones.

El asambleísta Diego Borja afirma que las nuevas regulaciones no deberían causar desempleo, ¡qué equivocado está! las disposiciones por aprobarse en la Asamblea Constituyente exigen el no despido y más bien la incorporación de los empleados tercerizados a la nómina, tal acción significará una elevación de los costos por nóminas de hasta el 300% e incluso mucho más, dependiendo de la naturaleza y actividad de la empresa. Tal incremento de los costos será imposible de asumir, incluso destinando al cubrimiento de tales rubros, el márgen de utilidad considerado a inicios de año.

El problema de fondo es que el mercado laboral ecuatoriano es inflexible, esto quiere decir que la contratación y despido de empleados es un proceso costoso y burocrático, lo que hace que el índice de empleo se mantenga estancado y actualmente a la baja, que las empresas no puedan capitalizarse e invertir y que los jovenes egresados de las universidades y politécnicas consigan empleos precarios o no consigan ninguno. Los bonos y sobresueldos, las regulaciones sobre contrataciones y despidos, las múltiples e injustificadas causales de demandas laborales, las regulaciones de salarios mínimos y costos por hora; así como el obligatorio pago de utilidades a costa del emprendedor y del pago de la seguridad social, entre otros rubros, incrementan los costos de contratación y que los recursos para capacitación sean reducidos, no por falta de voluntad sino porque las condiciones laborales inflexibles requieren priorización de los recursos de las empresas en pago de salarios.

Dependiendo del monto de las penalizaciones que la Asamblea Constituyente o el Ministerio de Trabajo estime imponer a las empresas que despidan trabajadores, habrán muchas empresas que de todas maneras tendrán que despedir parte de su fuerza laboral y asumir las multas, multas que serán deducidas de las utilidades o cargadas al precio de venta de los bienes y servicios. Las empresas se descapitalizarán y la ola de despidos igual se dará. Con más desempleados compitiendo por los mismos escasos empleos, los salarios no aumentarán y tenderán a reducirse incluso si se decreta oficialmente la elevación de salarios (medida aún más contraproducente en las actuales circunstancias).

El desempleo obviamente incidirá en el consumo, pues familias sin ingresos desde luego consumen menos y ahorran menos (también se avecina un fuerte descenso de los depósitos en el sistema financiero, por ende tasas de interés para préstamos más altas), más familias no podrán pagar sus hipotecas y muchas empresas verán mermadas sus ventas. Todo lo anterior sólo seguirá retroalimentando la crisis.

Altos costos laborales, escasas ventas, tasas de interés más altas, préstamos escasos, menos consumo y mercados cerrados, empezarán a crear un efecto tsunami de despidos. Al igual que un tsunami en cuyo origen la superficie apenas cambia, en la economía se observará como de a poco se yergue un incremento de los cierres y deslocaciones de empresas (traslado de operaciones a otros países), los despidos, en principio a cuentagotas luego se tornarán masivos. Al cierre de una empresa, le seguirá una reducción de las ventas de sus antiguos proveedores, y estos mismos proveedores en un momento determinado enfrentarán la posibilidad de cerrar el negocio. Al incrementarse los costos de producción debido a la obligación de mantener en nómina a los trabajadores, resultará que los productos que exporta Ecuador incrementen su precio, resultando más atractivos los productos de otras naciones y por tanto se reduzca la demanda de la producción local. Atún, textiles, camarón, flores, banano, frutas frescas, plásticos, serán en principio los sectores más afectados, les seguirán las cartoneras, los transportes y diversos servicios que sirven a estos.

El escenario a futuro es malo y eso que aún no mencionamos los males sociales resultante de una severa crisis con desempleo e inflación juntos: delincuencia, migración, pobreza. Nada bueno se puede esperar de mayores regulaciones en un mercado laboral ya extensamente regulado.

Thursday, April 10, 2008

Desastre económico por fin de las tercerizadoras

Seamos francos, la tercerización existe porque es una vía de escape del caos legal laboral ecuatoriano donde contratar un empleado es como casarse con él, pues son muchos los "derechos" de los trabajadores, pocas sus obligaciones y casi ninguno el respeto al emprendedor.

La tercerización también es una vía de escape para que el emprendedor que asume riesgos e invierte, tenga una utilidad decente porque entre bonos y decimoterceros... decimonisecuantos, impuestos al capital, pagos del IESS y el pago de 15% de utilidades a trabajadores, prácticamente la empresa no generaría ganancias sino cuantiosas pérdidas, de allí que esta fórmula de tercerizar resultaba efectiva para poder recuperar inversiones y llevar el pan a la casa de los emprendedores (incluído el dueño del taller mecánico, el carpintero que mantiene jornaleros o la dueña de tienda que contrata asistentes). Sin utilidades no hay empresas ni bienes o servicios, sin empresas no hay empleo y sin bienes ni servicios hay carestía y pobreza.

Eliminar la tercerización simplemente logrará lo que ya vemos: despidos masivos de empleados tercerizados, y si el gobierno obliga a recontratarlos y ponerlos en nómina simplemente las empresas irán cerrando una tras otra, una ola de bancarrotas provocará que de cada cien despidos hoy se convertirán en 10 mil en unos meses. Sector tras sector productivo se desplomará llevándose consigo los empleos de miles de otros emprendedores y trabajadores que los proveían. Casi en un abrir y cerrar de ojos, miles de familias se quedarán sin sustento y muchos pequeños propietarios de negocios verán mermadas sus ventas drásticamente.

Las atuneras y textileras ya están empacando para irse al Perú o Colombia, el pánico hace su agosto y a estas empresas les seguirán muchas otras, en Quito ya vemos ejércitos de jovenes con sus carpetas buscando donde laburar, duele ver los rostros de desesperación de algunos. El efecto devastador de cierre de empresas y eliminación de plazas de trabajo se sentirá en un par de meses y continuará durante años si no se libera el mercado laboral con urgencia. De hecho en un par de años será más rentable empeñar las joyas de la abuela para comprar un ak-47 en el mercado negro y robar las menguantes tiendas, los asaltos, mas aún cuando adquirir un arma legalmente para autodefensa es prohibitivo gracias a los nuevos impuestos y regulaciones, serán el pan de cada día (de hecho será el único "pan" que muchas familias vean).

Ecuador se acerca a uno de los peores escenarios económicos: estanflación, es decir, alto desempleo e inflación. Tal escenario es el resultante de políticas socialistas como las que el gobierno y la Asamblea Constituyente pretenden aplicar: aumento de impuestos, expansión del gasto público, intensa regulación laboral, estatización y monopolización de mercados.

Pero éstas, son lecciones que debemos sufrir en carne propia para luego superarlas y enterrar después al socialismo, es como una infección que debemos sufrir con fiebre, diarrea y calambres para luego obtener anticuerpos e impedir nuevas infecciones. De nada nos servirán las experiencias críticas de los años setenta en Inglaterra y EEUU donde la estanflación sumió en la crisis a esos países, nadie aprende sino es en carne propia. ¿El autor de este desastre? John Maynard Keynes, economista inglés que pensó en que la intervención estatal en la economía crearía "pleno empleo", pronto los ecuatorianos veremos como el "Nuevo País" se parece a los basurales en que se convirtieron las calles de Londres y el "pleno empleo" brilla por su ausencia.