Por Alfonso Reece D.
¿Qué tal esa palabra que inventé? Lástima que se me haya ocurrido después de que terminaron sus labores los asambleístos y asambleístas. Si la hubiesen usado no habría sido una novelería más, porque, como vamos a ver, habrían encontrado un nombre apropiado para lo que tratan de hacer.
Este útil término proviene del nombre de Leni Riefenstahl. Era una artista alemana, actriz, bailarina y fotógrafa, que sobre todo destacó como cineasta, como realizadora de documentales. Poseedora de gran belleza física e innegable talento, no dudó en usar estos dones para construir su carrera. El problema es que su obra, la parte realmente importante de ella, era una apología del régimen nacionalsocialista.
El artista no aspira a la riqueza y ni siquiera a la fama, lo que aspira es a su obra. Es decir a realizar esas ideas que pugnan dentro de su espíritu. Y generalmente es por allí por donde pecan: por la concreción de su obra son capaces de todo. Para algunos ese “todo” es venderse a cualquier régimen, sin importarles que el hecho de que al recibir ese apoyo convalidan todo lo que hagan tales gobiernos. Lo grave es que, normalmente, los mandamases no les dan gratis los recursos que requieren para sus propósitos, sino que exigen sumisión y loa.
He escuchado el disparate de que “todo gran arte es estatal”. Tremenda falsedad, dígase si alguno de estos movimientos artísticos eran estatales: el impresionismo, la Nouvelle Vague, el Bauhaus, el Grupo de Guayaquil… dígase si debieron algo a los estados: Van Gogh, Ives, Lloyd Wright, Visconti, Borges… Los gobiernos y peor los autócratas no financian el mejor arte, sino el que los alaba, el que no los contradice. El Kaiser dijo: “El arte que quebranta las leyes y los límites fijados por mí deja de ser arte”. Por eso el arte estatal siempre es mediocre, aburrido, predecible, incluso cuando tiene a su servicio un talento como el de Leni Riefenstahl.
¿Debe el Estado fomentar las artes? Nuestra respuesta es “puede”, siempre que al hacerlo saque por completo las manos de la actividad artística misma. La solución que don Benjamín Carrión ideó al crear la Casa de la Cultura era interesante: se trataba de destinar una fracción de los recursos estatales a una entidad relativamente autónoma, para que sea esta y no el Gobierno la que se encargue de la promoción cultural. El modelo merecía afinarse, siempre por el lado de una creciente autonomía y descentralización, pero es válido.
El proyecto de nueva Constitución crea un “sistema nacional de cultura”, que significa el fin de toda autonomía en la gestión cultural. Los artistas desafectos al Gobierno, los que tengan algo de pelucones, los que lean a Solzhenitsyn, los aniñados, las bestias salvajes, es decir, todos los que no se hayan riefenstahlizado, pueden olvidarse del apoyo estatal. Me pregunto si en el mundo de la cultura hay conciencia de esto. ¿O están conformes en cambiar la libertad de creación por financiamiento?
Publicado originalmente en El Universo
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Wednesday, August 27, 2008
Thursday, May 31, 2007
Prohibición de elección de reinas, princesitas de navidad y otros
Ello ha determinado el Ministerio de Educación y Cultura con caracter de progresivo, según lo dispone en el Acuerdo ministerial 166.
Dispone además que los desfiles tengan un caracter "cívico y festivo" y que en las bandas estudiantiles "se innoven los repertorios musicales con canciones propias del país y de Lationoamérica, de tal manera que se propenda a una cultura de recuperación de la identidad nacional y regional".
El ministro defensor de criminales asesinos, cree que la burocracia ministerial entiende y puede determinar qué es cívico y qué no lo es, y, asume erróneamente, que existe una "identidad nacional" que la providencia ha revelado graciosamente al gobierno en el Sinaí. Abramos pues la puerta a la cultura de la censura y de la prohibición tanto en instituciones estatales como privadas.
Los cerdos se han tomado la granja con la anuencia de los burros, pero los muros que erigen un día serán derribados
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Raúl vallejo corral defensor criminales
Tuesday, December 19, 2006
No debe crearse el Ministerio de Cultura
Con respecto a la iniciativa de creación del Ministerio de Cultura por parte del gobierno de Rafael Correa
Según Wikipedia: la cultura son todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, practicas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.
Pero todas estas costumbres, practicas, códigos, se originan en la sociedad en forma espontánea mediante el continuo trato del individuo y su medio ambiente, juegan un papel importante los emprendedores culturales que influyen en distinta intensidad sobre los valores culturales de la sociedad y los cambian, diversifican, amplifican. El desarrollo de la cultura es también una suerte de destrucción creativa donde las viejas tradiciones se transforman o se cambian para dar paso a unas mas vigorosas y mas deseables.
Pero todo desarrollo cultural necesita de libertades individuales
Cuando existe un organismo estatal de cultura, las libertades civiles suelen estar en peligro. Pues la intervención gubernamental privilegia o estima mas prioritarias ciertas formas culturales y por ende las políticas públicas fomentan los intereses de grupos de presión que logran atención de los políticos para fomentar su trabajo en detrimento de otros grupos e individuos que no ejercen presión o no lograron “padrinazgo” de funcionarios públicos.
Un caso extremo, o mas bien dicho, mas patente de lo que hacen los organismos culturales, es el de Joseph Goebbels ministro de propaganda (Propagandaministerium) de Adolf Hitler. Quien organizaba desfiles, marchas, inmensas concentraciones con antorchas, daba forma a los discursos y controlaba el cine, la radio, la prensa, las artes, el teatro y toda manifestación cultural que existiese o se inventase.
Goebbels sigue vivo en cada organismo cultural estatal que existe o se crea, sus máximas de propaganda aún se mantienen, por nombrar tres de ellas: El principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada. (típicamente reunir equivocadamente en un mismo saco “neoliberal” a liberales y FMI). Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos (Como tildar la apertura comercial de empobrecedora cuando la pobreza se generan en los privilegios estatales). Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.
No es extraño entonces que las manifestaciones culturales financiadas por el gobierno tiendan a favorecer las ideas que avalen la existencia del Estado, su organismo cultural y a la burocracia, políticos y privilegiados dependientes de estos. Gobiernos y sus organismos culturales suelen fomentar libros, películas, obras de teatro y artes plásticas con temáticas relativas a la lucha de clases, el regreso al mito del buen salvaje, la crítica al progreso económico, la “sana” convivencia con el medio ambiente, la condena a la búsqueda de fortuna, la "identidad nacional" y el "bien común", etc.
Pero es que también hay muchos voluntarios a esta tarea, sea como activistas que logran puesto en el gobierno o extraños francotiradores que nunca habrán ejercido cargo pero gustosos apologizan la existencia de estados de amplios poderes y hasta ejercen culto a la personalidad de dictadores y tiranos. Oswaldo Guayasamín y Gabriel García Márquez son un par de ejemplos de anuencia a dictadores como Fidel Castro.
¿Qué debe reemplazar a este organismo?
La Libertad, la libertad de emprender cualquier proyecto cultural, que implica asumir los beneficios y riesgos de que el emprendimiento sea bien o mal recibido, aprender de los errores y aciertos, capitalizar los logros para continuar con el proyecto individual de vida que implica intentar trascender con la obra los límites del tiempo. Los creadores de cultura deben ejercer su actividad libres de privilegios y libres de censura.
Los organismos de propaganda, llámense ministerios, consejos o subsecretarías, deben desaparecer.
Según Wikipedia: la cultura son todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, practicas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.
Pero todas estas costumbres, practicas, códigos, se originan en la sociedad en forma espontánea mediante el continuo trato del individuo y su medio ambiente, juegan un papel importante los emprendedores culturales que influyen en distinta intensidad sobre los valores culturales de la sociedad y los cambian, diversifican, amplifican. El desarrollo de la cultura es también una suerte de destrucción creativa donde las viejas tradiciones se transforman o se cambian para dar paso a unas mas vigorosas y mas deseables.
Pero todo desarrollo cultural necesita de libertades individuales
Cuando existe un organismo estatal de cultura, las libertades civiles suelen estar en peligro. Pues la intervención gubernamental privilegia o estima mas prioritarias ciertas formas culturales y por ende las políticas públicas fomentan los intereses de grupos de presión que logran atención de los políticos para fomentar su trabajo en detrimento de otros grupos e individuos que no ejercen presión o no lograron “padrinazgo” de funcionarios públicos.
Un caso extremo, o mas bien dicho, mas patente de lo que hacen los organismos culturales, es el de Joseph Goebbels ministro de propaganda (Propagandaministerium) de Adolf Hitler. Quien organizaba desfiles, marchas, inmensas concentraciones con antorchas, daba forma a los discursos y controlaba el cine, la radio, la prensa, las artes, el teatro y toda manifestación cultural que existiese o se inventase.
Goebbels sigue vivo en cada organismo cultural estatal que existe o se crea, sus máximas de propaganda aún se mantienen, por nombrar tres de ellas: El principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada. (típicamente reunir equivocadamente en un mismo saco “neoliberal” a liberales y FMI). Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos (Como tildar la apertura comercial de empobrecedora cuando la pobreza se generan en los privilegios estatales). Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.
No es extraño entonces que las manifestaciones culturales financiadas por el gobierno tiendan a favorecer las ideas que avalen la existencia del Estado, su organismo cultural y a la burocracia, políticos y privilegiados dependientes de estos. Gobiernos y sus organismos culturales suelen fomentar libros, películas, obras de teatro y artes plásticas con temáticas relativas a la lucha de clases, el regreso al mito del buen salvaje, la crítica al progreso económico, la “sana” convivencia con el medio ambiente, la condena a la búsqueda de fortuna, la "identidad nacional" y el "bien común", etc.
Pero es que también hay muchos voluntarios a esta tarea, sea como activistas que logran puesto en el gobierno o extraños francotiradores que nunca habrán ejercido cargo pero gustosos apologizan la existencia de estados de amplios poderes y hasta ejercen culto a la personalidad de dictadores y tiranos. Oswaldo Guayasamín y Gabriel García Márquez son un par de ejemplos de anuencia a dictadores como Fidel Castro.
¿Qué debe reemplazar a este organismo?
La Libertad, la libertad de emprender cualquier proyecto cultural, que implica asumir los beneficios y riesgos de que el emprendimiento sea bien o mal recibido, aprender de los errores y aciertos, capitalizar los logros para continuar con el proyecto individual de vida que implica intentar trascender con la obra los límites del tiempo. Los creadores de cultura deben ejercer su actividad libres de privilegios y libres de censura.
Los organismos de propaganda, llámense ministerios, consejos o subsecretarías, deben desaparecer.
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