Seré franco con mis lectores de mis blogs, recibí varias propuestas de candidaturas en los últimos meses, propuestas que he agradecido y declinado. Quienes me las han propuesto han sido personas honestas, conocidas y bien intencionadas. Sin embargo por razones de tiempo y trabajo he decidido no participar en las elecciones que se aproximan.
Más importante para mi; este es el tiempo de sembrar, es el tiempo de contener la respiración y enfrentar las desgracias que un gobierno estatista provoca, el combate más importante es en el campo ideológico no en el político.
Vendrán tiempos mejores luego de quedar demostrada de sobra y en carne propia la ineficiencia, estupidez y corrupción de los regímenes socialistas. Allí será el tiempo de cosechar. Será el tiempo de pasar de las plumas y los teclados a las campañas con la camisa arremangada. Será entonces que los frutos los cosecharemos todos en la forma de paz, progreso, justicia, equidad, libertad.
De momento, gracias, pero no gracias
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Tuesday, February 10, 2009
Monday, August 11, 2008
La superteoría mencionada en En Corto
Dedicado a todos quienes vieron la nota de En Corto de Teleamazonas donde se hacía referencia a mi "novedosa" idea de las reservas privadas para proteger a la naturaleza. La idea no es de mi autoría y no es tan nueva pero sí muy util: crear reservas privadas, comunitarias o municipales para proteger ecosistemas y las especies que habitan en estas, esta iniciativa ya se practicó con éxito en la India y en otros lugares hace milenios en la forma de cotos de caza y también en la forma de cercas para proteger al ganado, los bosques y las fuentes de agua.
Al respecto dirijo la atención del amable lector a un artículo que publiqué sobre las reservas marinas y su privatización: Pesca de tiburón y propiedad marina
Al respecto dirijo la atención del amable lector a un artículo que publiqué sobre las reservas marinas y su privatización: Pesca de tiburón y propiedad marina
Monday, April 28, 2008
Corta autobiografía y la edad para votar
No siempre fui liberal, mi vida al igual que muchas otras ha sido una suerte de evolución llena de constantes cambios, de poda y abandono de ideas y el abrazo de otras. Lo que alguna vez defendí hoy combato frontalmente, lo que alguna vez pensé era lo correcto hoy entiendo que no lo es más.
Mi niñez fue un poco rara, alternando los juegos infantiles, las escapadas a los bosques y las cometas hechas con sigses con abundantes debates informales sobre cuestiones políticas, religiosas y científicas a edades de nueve o diez años. Eramos niños que jugabamos con transformers y trompos pero que mas tarde discutíamos de si la política Reagan era correcta o de si seríamos testigos de la Nueva Edad de Hielo anunciada hace algunos años. Por aquella época yo soñaba en ser astronauta y casarme con E. Cervantes, la niña más guapa de la clase, también pensaba que el Socialismo era un sistema justo y progresista que era capaz de poner un cosmonauta en órbita mientras defendía las iniciativas Glassnost y Perestroika de Gorbachov. Fui por esa época ganador de varios concursos de pintura y electo unánimemente presidente del club de ciencias (léase no había mas candidatos). Niñez, muchas ilusiones, mucho aprendizaje y mucha capacidad de asombro, cualidad que aún conservo. Pero también mucha ingenuidad y candidez propia de la edad.
Para cuando entré al colegio y logré adaptarme, mi existencia transcurrió entre la lectura, las hormonas, la pintura, el derribo del Muro de Berlín, las hormonas, el juego de futbol, los estudios (algo que nunca fue lo mío realmente), las hormonas... La adolescencia es la época de la novelería, la moda, la chiquillada y una dosis de cambios físicos y de ánimo mas impredecibles que la política ecuatoriana. Fue la época del desastroso gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja Cevallos, del derribo del nefasto muro, la caída del bloque socialista, el fusilamiento de Ceacescu, la Plaza de Tian'anmen, la primera guerra del Golfo con George Bush padre a la cabeza pero incluídos los franceses y los alemanes en la invasión para liberar a Quwait (los izquierdistas, como ahora, defendían al homicida dictador Sadam Hussein mientras despotricaban contra occidente).
Por esta época me fui volviendo socialdemócrata, debido quizá a que participaba mucho de las actividades de la iglesia protestante a la que asistía, y que por aquella época era una congregación fuertemente pro-yanqui, conservadora y anti-marxista, tanto por la influencia de los pastores norteamericanos como de la ética protestante del trabajo y la moderación. De hecho era -y en muchos casos sigue siendo- mal visto ser parte de la congregación y ser funcionario público. Se veía el caso de Zaqueo (el cobrador de impuestos) como el de la auto-redención de un pecador.
Por aquella época yo era también ecologista, se preguntarán ¿eso es posible? pero por supuesto, de hecho Margareth Thatcher fue quien lideró la campaña contra los CFCs, y ahora George W. Bush organiza absurdos planes de reducción de emisiones utilizando biocombustibles (lo que está aumentando los precios de los alimentos por una parte). Fue por esa época que salí a protestar contra las pruebas nucleares francesas en el atolón de Muroroa, algo que yo leía en esa época como una acción progresista pero que hoy considero plenamente legítima dentro de la ética liberal: un Estado (el socialista francés para variar) destruyendo arrecifes de coral con armas de destrucción masiva, entonces uno debe y debía estar en contra de eso sea uno izquierdista o liberal. En desafío, con mi novia de la época nos sentamos a protestar frente a la embajada francesa, cerrando el tráfico junto a otros aniñados que no tenían mejor cosa que hacer.
Para el final del colegio y aún en la adolescencia, ya era bastante conservador y apoyaba al gobierno de Sixto Durán Ballén que hizo un gran papel, lideró el país en una guerra entonces pensada como justa y mantuvo la economía a flote pese a ello, y pese a la fuerte oposición sindical y de León Febres-Cordero. El gobierno tuvo sus errores y casos de corrupción pero aún así se mantenía la institucionalidad del país, el vicepresidente fue llevado a juicio político y una orden de prisión fue expedida en su contra, aún hoy sigue prófugo.
Con el ingreso a la universidad y con mucha falta de preparación y gusto por las matemáticas, yo sólo podría fracasar en la Escuela Politécnica Nacional, y lo hice, no duré ni un trimestre, aprendí eso sí a ser un tahur del juego de cuarenta, limpiaba mesas y también los bolsillos de incautos jugadores con granos en la cara y calculadora en el bolsillo. Por esa época yo quería ser piloto de combate, pero llegué tarde, ya no había guerra en el horizonte, los peruanos ahora eran amigos y además soy pésimo para obedecer órdenes. Me matriculé en la Universidad Israel, en esa época un Instituto de escaso alumnado. Con un cinismo e individualismo renovados, obtuve el título de Analista de Sistemas, para ese entonces yo era mas bien anticomunista más que otra cosa, gustaba de hacer enojar a los sindicalistas y arruinar grafitis revolucionarios, costumbre que conservo hasta el día de hoy (si ven orejas de Mickey Mouse en la imagen del Ché en un grafiti, el culpable puede que sea yo).
Pero uno va madurando, según los neurocientíficos la corteza prefrontal responsable del pensamiento ejecutivo (toma de decisiones, elección de objetivos, racionalización de información, apreciación de patrones en series de datos, mejores juicios sociales) va apareciendo entre los 23 y 25 años de edad. La adrenalina va cediendo espacio al pensamiento racional. Empecé por esta época algunos proyectos que aún existen en Internet como Ecuador Ciencia y Orbital Web Development y era invitado a dar conferencias y cursos sobre temáticas de comercio electrónico y gobierno electrónico, empecé a trabajar y a reunir dinero, lo que no me era extraño pues mis padres siempre fueron emprendedores y ya en época de colegio yo trabajaba en el Hospital Vozandes en vacaciones.
Empecé a trabajar en varias empresas de software, me independicé de mis padres a los 23 y puse mi oficina en el departamento luego de terminar desempleado por la crisis económica de la época de la estatización de los ahorros por Jamil Mahuad/fin de las puntocom, dejé sin acabar mis estudios universitarios por el trabajo y por la severa crisis. Fue el peor año de mi vida, endeudado, con mi carrera sin terminar, con problemas con mis papás, con el reciente fallecimiento de mi abuela, accidente automovilístico de mi papá, etc. fue un año de fuertes lecciones y madurez por las buenas o las malas. Pero maduré.
Trabajé en una multinacional en el área de Internet desarrollando soluciones para comercio electrónico y administración de contenidos, viví una era de Renacimiento y Revolución Industrial personales. Volví a estudiar, mejoraron mis ingresos, obtuve mi primera tarjeta de crédito, lideré proyectos de gran envergadura, amoblé y equipé mi departamento, viajé mucho e hice deportes extremos. La aventura y el capitalismo fueron la tónica de mi existencia, más ingresos significaron constantes visitas a museos, cines y obras de teatro, mejor ropa, una colección de gafas de diseñador, mucha música, libros y diversión nocturna en buenos lugares de Quito, Guayaquil, Bogotá o Lima. Pero la vida no es lo que compras sino lo que eres, y yo nunca dejé de abrigar nuevos y más coherentes ideales, nunca abandoné la lectura ni dejé de estar enterado de la política local.
Y la libertad se convirtió en mi ideal personal. Sólo con libertad puedes vivir mejor, acumulando bienes tanto materiales como espirituales, sólo con libertad se puede trabajar y emprender, ahorrar y consumir, disfrutar y pensar a futuro. Sólo con libertad cada persona puede ser grande por mérito propio y mejorar el mundo un poquito más. Sin libertad sólo existe la tiranía, la pobreza, el miedo y el logro mezquino utilizando la fuerza o cabildeando con quienes la usan. El Estado, es una herramienta de violencia y nada de lo que haga es mejor de lo que la gente libre puede hacer, porque son los particulares los únicos que pueden proveer cuanto bien y servicio necesitemos, más y mejor cuanto más libre y protegido esté el ciudadano. Y esa es la única función legítima de un gobierno: proteger a los ciudadanos y respetar plenamente su libertad, no tomar su propiedad ni frenar su empresa, sino corregir lo que la infamia de unos o las negligencia de otros ha producido, enfrentar a los malvados con la ley al mismo tiempo que se somete a ella.
Pero para llegar a estas conclusiones, pasó mucho tiempo, tuvo que evolucionar el pensamiento ejecutivo a la par que terminaba de desarrollarse la corteza cerebral prefrontal. Experiencia, observación y constante autocrítica durante un cuarto de siglo fueron necesarios para llegar a la raíz de lo que constituye el derecho, la legitimidad, el buen juicio, la razón, la civilización. Es por esto, que al menos durante el momento evolutivo que presenciamos en la humanidad, las decisiones que afecten a otros como votar en elecciones lo deben tomarlas personas con 24 años de edad, época en la que nuestro cerebro ha madurado y es capaz -en la mayoría de los casos- de un adecuado juicio de valor, de una mayor sensatez y de una apropiada consideración de los derechos propios y de los demás.
Y si tienes mi edad (+/- 30 años) ¿A que tu historia personal no se parece a esta?
Mi niñez fue un poco rara, alternando los juegos infantiles, las escapadas a los bosques y las cometas hechas con sigses con abundantes debates informales sobre cuestiones políticas, religiosas y científicas a edades de nueve o diez años. Eramos niños que jugabamos con transformers y trompos pero que mas tarde discutíamos de si la política Reagan era correcta o de si seríamos testigos de la Nueva Edad de Hielo anunciada hace algunos años. Por aquella época yo soñaba en ser astronauta y casarme con E. Cervantes, la niña más guapa de la clase, también pensaba que el Socialismo era un sistema justo y progresista que era capaz de poner un cosmonauta en órbita mientras defendía las iniciativas Glassnost y Perestroika de Gorbachov. Fui por esa época ganador de varios concursos de pintura y electo unánimemente presidente del club de ciencias (léase no había mas candidatos). Niñez, muchas ilusiones, mucho aprendizaje y mucha capacidad de asombro, cualidad que aún conservo. Pero también mucha ingenuidad y candidez propia de la edad.
Para cuando entré al colegio y logré adaptarme, mi existencia transcurrió entre la lectura, las hormonas, la pintura, el derribo del Muro de Berlín, las hormonas, el juego de futbol, los estudios (algo que nunca fue lo mío realmente), las hormonas... La adolescencia es la época de la novelería, la moda, la chiquillada y una dosis de cambios físicos y de ánimo mas impredecibles que la política ecuatoriana. Fue la época del desastroso gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja Cevallos, del derribo del nefasto muro, la caída del bloque socialista, el fusilamiento de Ceacescu, la Plaza de Tian'anmen, la primera guerra del Golfo con George Bush padre a la cabeza pero incluídos los franceses y los alemanes en la invasión para liberar a Quwait (los izquierdistas, como ahora, defendían al homicida dictador Sadam Hussein mientras despotricaban contra occidente).
Por esta época me fui volviendo socialdemócrata, debido quizá a que participaba mucho de las actividades de la iglesia protestante a la que asistía, y que por aquella época era una congregación fuertemente pro-yanqui, conservadora y anti-marxista, tanto por la influencia de los pastores norteamericanos como de la ética protestante del trabajo y la moderación. De hecho era -y en muchos casos sigue siendo- mal visto ser parte de la congregación y ser funcionario público. Se veía el caso de Zaqueo (el cobrador de impuestos) como el de la auto-redención de un pecador.
Por aquella época yo era también ecologista, se preguntarán ¿eso es posible? pero por supuesto, de hecho Margareth Thatcher fue quien lideró la campaña contra los CFCs, y ahora George W. Bush organiza absurdos planes de reducción de emisiones utilizando biocombustibles (lo que está aumentando los precios de los alimentos por una parte). Fue por esa época que salí a protestar contra las pruebas nucleares francesas en el atolón de Muroroa, algo que yo leía en esa época como una acción progresista pero que hoy considero plenamente legítima dentro de la ética liberal: un Estado (el socialista francés para variar) destruyendo arrecifes de coral con armas de destrucción masiva, entonces uno debe y debía estar en contra de eso sea uno izquierdista o liberal. En desafío, con mi novia de la época nos sentamos a protestar frente a la embajada francesa, cerrando el tráfico junto a otros aniñados que no tenían mejor cosa que hacer.
Para el final del colegio y aún en la adolescencia, ya era bastante conservador y apoyaba al gobierno de Sixto Durán Ballén que hizo un gran papel, lideró el país en una guerra entonces pensada como justa y mantuvo la economía a flote pese a ello, y pese a la fuerte oposición sindical y de León Febres-Cordero. El gobierno tuvo sus errores y casos de corrupción pero aún así se mantenía la institucionalidad del país, el vicepresidente fue llevado a juicio político y una orden de prisión fue expedida en su contra, aún hoy sigue prófugo.
Con el ingreso a la universidad y con mucha falta de preparación y gusto por las matemáticas, yo sólo podría fracasar en la Escuela Politécnica Nacional, y lo hice, no duré ni un trimestre, aprendí eso sí a ser un tahur del juego de cuarenta, limpiaba mesas y también los bolsillos de incautos jugadores con granos en la cara y calculadora en el bolsillo. Por esa época yo quería ser piloto de combate, pero llegué tarde, ya no había guerra en el horizonte, los peruanos ahora eran amigos y además soy pésimo para obedecer órdenes. Me matriculé en la Universidad Israel, en esa época un Instituto de escaso alumnado. Con un cinismo e individualismo renovados, obtuve el título de Analista de Sistemas, para ese entonces yo era mas bien anticomunista más que otra cosa, gustaba de hacer enojar a los sindicalistas y arruinar grafitis revolucionarios, costumbre que conservo hasta el día de hoy (si ven orejas de Mickey Mouse en la imagen del Ché en un grafiti, el culpable puede que sea yo).
Pero uno va madurando, según los neurocientíficos la corteza prefrontal responsable del pensamiento ejecutivo (toma de decisiones, elección de objetivos, racionalización de información, apreciación de patrones en series de datos, mejores juicios sociales) va apareciendo entre los 23 y 25 años de edad. La adrenalina va cediendo espacio al pensamiento racional. Empecé por esta época algunos proyectos que aún existen en Internet como Ecuador Ciencia y Orbital Web Development y era invitado a dar conferencias y cursos sobre temáticas de comercio electrónico y gobierno electrónico, empecé a trabajar y a reunir dinero, lo que no me era extraño pues mis padres siempre fueron emprendedores y ya en época de colegio yo trabajaba en el Hospital Vozandes en vacaciones.
Empecé a trabajar en varias empresas de software, me independicé de mis padres a los 23 y puse mi oficina en el departamento luego de terminar desempleado por la crisis económica de la época de la estatización de los ahorros por Jamil Mahuad/fin de las puntocom, dejé sin acabar mis estudios universitarios por el trabajo y por la severa crisis. Fue el peor año de mi vida, endeudado, con mi carrera sin terminar, con problemas con mis papás, con el reciente fallecimiento de mi abuela, accidente automovilístico de mi papá, etc. fue un año de fuertes lecciones y madurez por las buenas o las malas. Pero maduré.
Trabajé en una multinacional en el área de Internet desarrollando soluciones para comercio electrónico y administración de contenidos, viví una era de Renacimiento y Revolución Industrial personales. Volví a estudiar, mejoraron mis ingresos, obtuve mi primera tarjeta de crédito, lideré proyectos de gran envergadura, amoblé y equipé mi departamento, viajé mucho e hice deportes extremos. La aventura y el capitalismo fueron la tónica de mi existencia, más ingresos significaron constantes visitas a museos, cines y obras de teatro, mejor ropa, una colección de gafas de diseñador, mucha música, libros y diversión nocturna en buenos lugares de Quito, Guayaquil, Bogotá o Lima. Pero la vida no es lo que compras sino lo que eres, y yo nunca dejé de abrigar nuevos y más coherentes ideales, nunca abandoné la lectura ni dejé de estar enterado de la política local.
Y la libertad se convirtió en mi ideal personal. Sólo con libertad puedes vivir mejor, acumulando bienes tanto materiales como espirituales, sólo con libertad se puede trabajar y emprender, ahorrar y consumir, disfrutar y pensar a futuro. Sólo con libertad cada persona puede ser grande por mérito propio y mejorar el mundo un poquito más. Sin libertad sólo existe la tiranía, la pobreza, el miedo y el logro mezquino utilizando la fuerza o cabildeando con quienes la usan. El Estado, es una herramienta de violencia y nada de lo que haga es mejor de lo que la gente libre puede hacer, porque son los particulares los únicos que pueden proveer cuanto bien y servicio necesitemos, más y mejor cuanto más libre y protegido esté el ciudadano. Y esa es la única función legítima de un gobierno: proteger a los ciudadanos y respetar plenamente su libertad, no tomar su propiedad ni frenar su empresa, sino corregir lo que la infamia de unos o las negligencia de otros ha producido, enfrentar a los malvados con la ley al mismo tiempo que se somete a ella.
Pero para llegar a estas conclusiones, pasó mucho tiempo, tuvo que evolucionar el pensamiento ejecutivo a la par que terminaba de desarrollarse la corteza cerebral prefrontal. Experiencia, observación y constante autocrítica durante un cuarto de siglo fueron necesarios para llegar a la raíz de lo que constituye el derecho, la legitimidad, el buen juicio, la razón, la civilización. Es por esto, que al menos durante el momento evolutivo que presenciamos en la humanidad, las decisiones que afecten a otros como votar en elecciones lo deben tomarlas personas con 24 años de edad, época en la que nuestro cerebro ha madurado y es capaz -en la mayoría de los casos- de un adecuado juicio de valor, de una mayor sensatez y de una apropiada consideración de los derechos propios y de los demás.
Y si tienes mi edad (+/- 30 años) ¿A que tu historia personal no se parece a esta?
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