Aunque no limitada a esta corriente política, la violencia es parte del socialismo por naturaleza. El socialismo requiere de la violencia para su ascenso o para mantenerse en el poder, muestra de ello son los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, gobiernos intolerantes, autoritarios, enemigos de las libertades.Noticia en BolPress
La Policía intercepta a universitarios cruceños que viajaban a SucreUn contingente policial se apostó en la población Chuqui-Chuquí sobre la carretera que vincula la capital de la República con las ciudades de Santa Cruz y Cochabamba. De acuerdo a la información del rector de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier, Jaime Barrón, el grupo de universitarios cruceños fue interceptado por el contingente policial que les impidió seguir hasta Sucre donde se están congregando representantes de todas las universidades del sistema público para exigir que no se vulnere la autonomía universitaria.
El MAS pretende incorporar en la nueva Constitución Política del Estado un "control social", lo cual es considerado por las universidades del país como una flagrante violación de la autonomía universitaria.
"El Ministro de Gobierno (Alfredo Rada) está vulnerando los derechos y garantías constitucionales", afirmó la diputada Millares al pedir que el Congreso Nacional se pronuncie de manera expresa exigiendo la vigencia plena del Estado de Derecho y cesen este tipo de medidas similares a las que se asumieron en épocas de las dictaduras.
El Federalista: el socialismo afirma, entre otras cosas, la existencia de un ente social dotado de derechos colectivos mientras al mkismo tiempo niega los derechos individuales. Al despojar a los individuos de sus derechos, el socialismo busca que los componentes -ya no individuos- trabajen por la revolución exigiendo incluso su sacrificio en hambrunas, guerras y actos de violencia. Los socialistas ya en el poder, no vacilan en arruinar pueblos y naciones enteras con políticas económicas basadas en el robo y saqueo llamados "expropiación" o "nacionalización", términos adoptados para ocultar la verdadera naturaleza de sus acciones.
Con el tiempo, las tácticas han ido cambiando, hoy en día, los socialistas promueven revoluciones de papel a través de asambleas constituyentes cuando creen que los pueblos han sido suficientemente adoctrinados y sumidos en la ignorancia. Para asegurarse de esto último, habrán de subvertir la educación pública, en Ecuador por ejemplo se eliminó la enseñanza de ética, clave en el desarrollo de una sociedad pacífica, responsable y civilizada. También el socialismo ha copado las cátedras universitarias y los púlpitos, organizando desde allí células de adoctrinamiento, frentes y grupos de combate. Las salas de redacción de los medios de comunicación son el objetivo complementario del socialismo, la infiltración en la prensa cumple el papel de confirmar a la audiencia lo que en las aulas y los púlpitos se ha recibido.
Pero nunca es suficiente, siempre el sentido común impulsará una resistencia creciente a la construcción de los paraísos a punta de pistola. Por eso, pronto los gobiernos socialistas se rodean de gendarmes y constelaciones de estrellas en uniformes militares, inician la grabación clandestina, la intervención de teléfonos, la persecución de opositores, la limitación del tránsito, la amenaza a la disidencia con turbas de matones, la interpretación antojadiza de la ley para aplicarla contra las voces discrepantes.
Es verdad, otros regímenes autoritarios pero opuestos al socialismo, han utilizado estos mismos mecanismos liberticidas, y no es tarea de este espacio para justificarlos, sino para igualmente condenarlos por lo que son: regímenes que usaron la violencia y negaron los derechos individuales, que vulneraron la ley o la tergiversaron en contra de sus opositores, siendo estos regímenes la otra cara de una misma moneda: colectivistas que restan importancia al individuo y lo reemplazan por la autoridad de un colectivo, llámese clase, nación, raza, religión o cultura.