Noticia en El Comercio: Polémicas resoluciones del Consejo tsáchila
El Federalista: ¿Al periodista le parecen polémicas estas decisiones? a mi me parecen una atrocidad completa, y valga decir, se nota a leguas la floja moralidad de ciertos periodistas formados por profesores de izquierda, que relativizan el fascismo del etnocentrismo nativo contrariamente del bien merecido rechazo a las prácticas fascistas de otras latitudes. Porque lo aprobado por el gobernador tsachila es exactamente de la misma naturaleza que lo que el Reichstag alemán obediente a Adolfo Hitler aprobara en contra de los judíos: expulsión, confiscaciones, regulaciones, detención arbitraria.Los mestizos que viven en las tierras de la nacionalidad Tsáchila, de Santo Domingo, deberán mudarse hasta este fin de año. La disposición fue emitida por Héctor Aguavil, gobernador de esa etnia. Además, solicitó la intervención de la Policía, para desalojar a los foráneos.
Aguavil explicó que la resolución está basada en un pronunciamiento de los tenientes comunitarios de ocho localidades tsáchilas. “Por unanimidad decidimos declarar ilegales todos los arriendos en nuestro territorio”.
Aguavil explicó que si las tierras arrendadas tienen sembríos, cuyas cosechas se realizarán luego del 31 de diciembre, el Cabildo comunal venderá la producción. “Lo mismo sucederá con las construcciones levantadas por los mestizos en nuestro territorio”.
Valga también decir que en esto mismo consiste la democracia, ésta es la dictadura de una turba que puede por mayoría cercenar los derechos individuales de una persona o un grupo de personas, y mal hacen ciertos liberales en reclamar el regreso de la "democracia" cuando en realidad deberían reclamar la instauración de la República.
La democracia sin límite en la calidad de quienes tienen poder de voto fácilmente se convierte en una dictadura popular mientras que una aristocracia donde sólo la élite puede decidir (la Grecia Antigua era más aristocracia que democracia) puede convertirse aunque con menos frecuencia, en una oligarquía. Ninguno de ambos extremos es ético o moral, ni siquiera son funcionales en cuanto a resultados meramente monetarios.
Por el contrario, la República, aquel estado de instituciones donde prima el derecho individual, la limitación y desconcentración del poder y el imperio de la ley; brinda a los individuos libertades plenas para que se desarrollen, cada uno a su modo, en forma pacífica en sociedad respetando a otros individuos.