Tuesday, September 26, 2006

Regulación asfixiante

Opinión Por Sebastián Hurtado Pérez en El Comercio

El exceso de regulaciones a las empresas y los negocios perjudica principalmente a los pobres del Ecuador. Esta es una de las interesantes conclusiones del estudio anual del Banco Mundial denominado Haciendo Negocios, en que se analiza los obstáculos regulatorios que afrontan las empresas formales a la hora de desarrollar sus actividades en 175 países. El informe ubica al Ecuador en el puesto 123, con lo que empeora su situación del año pasado. La mayoría de las conclusiones del estudio contradicen el conocimiento convencional sobre los beneficios sociales de regular ampliamente las actividades privadas.
El estudio descubre una relación directa entre regulación excesiva y pobreza, siendo aquellos países que en mayor medida regulan las actividades empresariales, los que muestran un mayor atraso económico e inequidad social.
Las empresas formales en naciones pobres afrontan tres veces más costos y el doble de procedimientos burocráticos que en las naciones ricas. Por ejemplo, mientras en Ecuador un empresario debe cumplir 14 procedimientos para iniciar un negocio, en Australia apenas se requieren dos. Mientras en Ecuador se requiere de 10 procedimientos distintos para transferir una propiedad, en Noruega apenas se requiere de uno.
Las regulaciones laborales del Ecuador están entre las más complejas e inflexibles del planeta (puesto 161) lo cual limita el número de empleados que las empresas contratan, empujando a los trabajadores al sector informal y promoviendo la exclusión laboral principalmente de los jóvenes, las mujeres e individuos poco calificados. Las complejas leyes laborales ecuatorianas pretenden proteger a los trabajadores pero ilusamente ignoran que la mayor parte de la población trabaja en la informalidad y no se beneficia de dichas regulaciones.
Por otro lado, cada proceso administrativo que los empresarios deben cumplir, se convierte en fuente de corrupción y crea un activo mercado de ‘facilidades’ a ser entregadas por los burócratas de turno, a cambio de una coima. Por lo tanto, no es cierto que una mayor regulación de las actividades sirva para proteger de mejor manera a los ciudadanos y promover un desarrollo económico más equitativo.
El estudio también muestra la forma en que se puede cambiar esta negativa realidad. Optimizar el ambiente regulatorio no necesariamente requiere de reformas traumáticas, ni de grandes inversiones y promovería sensiblemente la generación de empleo y el crecimiento económico en los países que han tenido la voluntad de hacerlo. El BM estima que realizando algunas de las reformas sugeridas, el Ecuador podría reducir su nivel de desempleo en un 33%.
Sin embargo, una decadencia institucional generalizada y el resurgimiento de un populismo están relegado el avance de las reformas necesarias y, más bien, promoviendo un mayor acoso regulatorio a las actividades empresariales. Las dificultades que los empresarios formales enfrentan en Ecuador, es una de las mayores amenazas a la competitividad de la economía ecuatoriana y a su capacidad de generar empleo y progreso social.

3 comments:

David Castro said...

En un mercado libre y COMPETITIVO donde sus agentes económicos se encuentran en igualdad de condiciones y los sujetos tanto ofertantes como demandantes pasan a ser precio aceptantes, obviamente las regulaciones salvo las necesarias para asegurar elementales derechos humanos y de los ecosistemas deberían ser mínimas o nulas, sin embargo en el caso latinoamericano es imposible pensar en vivir en una economia desregulada simple y llanamente porque los agentes no se encuentran en un entorno lo suficientemente competitivo para hacerlo los grupos de poder economico no son precio aceptantes sino que imponen precios y además tratan de maximizar sus beneficios sin tomar en cuenta que estan sujetos a restricciones sociales que deben ser respetadas para garantizar los minimos derechos a los ciudadanos, es por esto por los monopolios, oligopolios o carteles economicos en nuestros paises latinoamericanos que una economia desregulada es una utopia. Flexibilidad sí, anarquía liberalista NO!.

Anonymous said...

Es decir ¿no hacemos nada al respecto? David, precisamente para eliminar las imposiciones de precio de monopolios y oligopolios es preciso abrir los mercados eliminando las regulaciones no solo laborales sino comerciales, industriales, financieras. Ello precisamente favorece que nuevos empresarios locales o foráneos ingresen a competir en sectores antes monopolizados. SObre las regulaciones laborales, todas ellas van en desmedro de los trabajadores y de sus salarios. Cada regulación elimina un sector laboral e impide que exista suficiente movilidad laboral para lograr mejores ingresos. En suma, los esquemas regulatorios no solo no impiden los monopolios, los privilegian.

David Castro Arias said...

Obviamente que hay que hacer algo, mi criterio son sistemas regulatorios flexibles más no una liberalización total de los mercados, hay muchos incentivos perversos y muchas fallas en nuestros mercados como para que ellos se autoregulen es necesario entonces una mano visible que se encargue de esto, esto no es garantía de que las cosas salgan bien, el estado tiene muchas y serias fallas, sin embargo seria lo más equilibrado a mi criterio.
En el mercado laboral no hay que olvidar el costo social que implicaría un laissez faire laissez passer, es correcto que la imposición de salarios mínimos hace que se contraten menos trabajadores si es que este salario esta por encima que el de mercado y que las leyes laborales hace más dificil que los mercados laborales se pueden equilibrar dependiendo de la oferta y la demanda y a la final de la demanda agregada de la economia, pero tambien es cierto que aunque hay empresarios justos tambien hay mucha injusticia empresarial y gente que es capaz de hacer lo que le da la gana con sus trabajadores, entonces regresemos al regimen del esclavismo. Los agentes privados no son capaces de llevar con equidad y actuar de la misma manera dentro de este mercado y esa es la razón para su necesaria regulación. Estoy de acuerdo que se contrate trabajadores eventuales y por hora pero no estoy de acuerdo que se les fije una paga minima de 0.50 por hora como lo es actualmente (según consta en la ley), al menos este valor debería ser el triple o más dependiendo de la actividad.
Si el mercado es justo..entonces porque bancos con grandes utilidades y gran capacidad pagan sueldos pauperrimos a sus empleados y empresarios honestos y responsables con menor capacidad pueden pagar a alguien el doble por la misma labor. Queda mucha tela que cortar aún.......