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Friday, October 10, 2008

Los 80s fueron chéveres

No me refiero a los 80s de nuestro país, época nuestra bastante pacata, autoritaria y socialdemócrata (tanto por el febresborjismo como por el populismo roldosista), no, me refiero a los 80s de occidente, los años del auge yuppie como de Thatcher, Reagan y Juan Pablo II, me refiero al individualismo, el respeto al éxito y trabajo duro empresarial y hasta la moda de los ochentas (excepto algunos peinados), atras quedaba la administración Carter, la estanflación americana y británica y la crisis petrolera. Bienvenidos los microchips, los computadores personales, las videocaseteras, el cubo Rubik, Pacman, Atari, Invasores del Espacio, Betamax y los walmans. Y como broche de oro, el fin del socialismo en Europa del Este, el derribo del infame Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética. Brindo por los ochentas, años en los que yo era longo chiquito (yo mas bien soy de la generación Y) y no dejaba de maravillarme la capacidad del capitalismo para imaginar e construir cosas.

Hasta la música y la moda eran bien logradas y elegantes (bueno, había de todo), pero con esto farreábamos y escuchábamos en la escuelita:

Tuesday, May 13, 2008

¿qué hacer contra el consumo de drogas?

Debe descartarse usar el poder coercitivo del Estado para prohibir el uso de drogas.

La prohibición estatal del consumo de drogas es una intervención arbitraria sobre la vida de las personas e implica quitarle recursos a los ciudadanos para emprender inutiles guerras contra las drogas, guerras que por el contrario generan violencia y rentables mercados negros de estupefacientes.

En una sociedad que busca libertad y responsabilidad, lo que cabe son iniciativas privadas para castigar socialmente las conductas aberrantes, autodestructivas y perniciosas. A continuación un ejemplo de lo que el sector privado puede lograr.

Wikipedia: Kate Moss, escándalos

Los tabloides británicos, particularmente el “Daily Mirror”, han acusado a Moss durante mucho tiempo de ser drogadicta. Por ésto, tras una demanda el periódico tuvo que retractarse y pagar por daños.
Sin embargo, el 15 de septiembre del 2005 el Daily Mirror mostró en
primera plana y en páginas interiores fotos de Moss, en las que inhalaba varias líneas de cocaína en una sesión de grabación en Babyshambles.
El 20 de septiembre del 2005, la marca de moda sueca H&M anunció que sacaría a Moss de la campaña publicitaria de su colección de ropa de otoño. Se reportó que el contrato era de £4 millones al año.
Al día siguiente, Chanel anunció que no renovaría su contrato con Moss, el cual terminaría en Octubre, aunque la compañía dijo que la decisión no tenía nada que ver con el escándalo de las drogas.
El 22 de septiembre del 2005, H&M dijo que Moss reconoció que las acusaciones por uso de drogas eran verdaderas.
La manufacturera británica de cosméticos, Rimmel, también anunció su “insatisfacción” con las recientes acusaciones contra Moss, y anunció que la compañía se encontraba “repasando los términos de su contrato” con la modelo. Se reporta que Rimmel actualmente ha pospuesto por el momento los trabajos con Moss.
Hasta ahora, la única compañía que tenía un contrato de publicidad con Moss y que parecía haber mostrado apoyo, habían sido los joyeros Brasileños H. Stern, quienes declararon que “contrataron a Moss por su belleza, no por sus hábitos”, y que “su vida personal no era de su incumbencia”. Sin embargo para el 23 de septiembre del 2005, también habían cancelado su contrato con ella.

O Kate Moss cambiaba sus hábitos escandalosos y autodestructivos o simplemente no contratarían con ella. Empresas con vasta reputación, con adolescentes y jovencitas como sus principales mercados, no podían permitir que el rostro que promocionaba sus productos esté visiblemente involucrado en el consumo de drogas (lo que Moss haga en la intimidad de su hogar es su asunto).

Las empresas han iniciado diversas campañas cívicas contra comportamientos autodestructivos, que financian actividades ilegales o destructivos del ambiente. Ciudadanos particulares, fundaciones y empresas han llevado a cabo campañas contra la compra de diamantes de conflicto, el uso de pieles de animales en peligro, negocios con empresas beneficiarias de confiscaciones en Cuba y otros países, el consumo de cigarrillos en instalaciones públicas, etc.

A menudo estas campañas han cambiado hábitos, han puesto "fuera de moda" comportamientos nocivos y han creado conciencia en el público sobre diversos problemas que afectan al ambiente y la sociedad. Las campañas cívicas funcionan mejor que las regulaciones gubernamentales y no suponen una agresión a la libertad individual.